Ruta y baile en Chefchaouen, Marruecos

Radiantes después de la pechá de bailar,
¿Qué sería de un viaje a Marruecos sin el regateo? Yasin baja un poco más, yala
Inevitable, después de cada compra toca baile o invitación a té: Remedios bailando y Hamud tocando
“Dum, dum” hace el corazón y la percusión
Comiendo, cantando y bailando se pasa la noche en la plaza Outa, delante de la Alcazaba. Momentos irrepetibles, percusión, flamenco y preciosas rimas

¿Por donde empezar madre mía? En unos días nos ha cundido tanto.

Que gozada andar por las callecitas en chaclas, incluso andar descalza y mojarse los pies en el lavadero.
Nos hemos reído increíble con las friegas de jabón negro, aceite de argán y barro en el hamman de Casa Hassan.
Y la comida tan rica de Casa Sofía, ¡¡pero que pastela, la mejor del mundo!!
También vimos en primera fila como recogían a una novia en su casa, la fiesta que le hicieron los músicos y los invitados bailando y cómo la transportaban a pulso en un trono. Era el tercer día de boda y ahí estaban dándolo todo.

Sobre baile, ufff, increíble, un no parar. Por supuesto hemos bailando Danza del Vientre, pero aún hemos bailado más Flamenco, hasta en sueños se aparece el “Obi, obá, cada día te quiero más” y no sabemos cuanto durará jeje.
En la galería de arte Sueño Azul, en la plaza Outa, después de haber negociado en un puesto, en las Cuevas de Hércules (Tánger) y seguro que algún sitio más que se olvida.
Sacaban la percusión y la guitarra flamenca y ¡¡¡¡horas hemos bailado sin parar!!!!

Y no hemos dado abasto con las invitaciones de tés, que algunos se han quedado sin tomar.

Hemos hecho amistades, ¡¡no nos queríamos venir!!

Es sólo el primer viaje. Chefchaouen nos ha dejado recuerdos en el corazón.