Frases: Una hora no es simplemente una hora

Una hora no es simplemente una hora: es una vaso lleno de perfumes, de sonidos, de proyectos, de climas.
M. Proust

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Cuento: El amor, la única fuerza creadora


EL AMOR, UNICA FUERZA CREADORA
Un profesor universitario quiso que los alumnos de su clase de sociología se adentrasen en los suburbios de Boston para conseguir las historias de doscientos jóvenes. A los alumnos se les pidió que ofrecieran una evaluación del futuro de cada entrevistado. En todos los casos los estudiantes escribieron: «Sin la menor probabilidad». Veinticinco años después, otro profesor de sociología dio casualmente con el estudio anterior y encargó a sus alumnos un seguimiento del proyecto, para ver qué había sucedido con aquellos chicos. Con la excepción de veinte individuos, que se habían mudado o habían muerto, los estudiantes descubrieron que 176 de los 180 restantes habían alcanzado éxitos superiores a la media como abogados, médicos y hombres de negocios. El profesor se quedó atónito y decidió continuar el estudio. Afortunadamente, todas aquellas personas vivían en la zona y fue posible preguntarles a cada una cómo explicaban su éxito. En todos los casos, la respuesta, muy sentida, fue: «Tuve una maestra». La maestra aún vivía, y el profesor buscó a la todavía despierta anciana para preguntarle de qué fórmula mágica se había valido para salvar a aquellos chicos de la sordidez del suburbio y guiarlos hacia el éxito.
—En realidad es muy simple —fue su respuesta—. Yo los amaba.
Eric Butterworth

Visión de Isadora Duncan sobre la danza


“Encontré a Pavlova de pie con su vestido de tul practicando en la barra, mientras un viejo caballero con un violín marcaba el tiempo y exhortaba a realizar mayores esfuerzos; era el legendario maestro Petipa. Me senté y durante tres horas observé tensa y perpleja los sorprendentes ejercicios de Pavlova, que parecía ser de acero elástico. Su hermoso rostro adoptó las severas líneas del mártir.[…] Todo su entrenamiento parecía estardestinado a separar por completo la mente de los movimientos gimnásticos del cuerpo. La mente debí alejarse de esa rigurosa disciplina muscular. Esto era todo lo contrario de las teorías sobre las que yo había fundado mi escuela un año antes. Lo que yo pretendía era que mente y espíritu fuesen los motores del cuerpo y los elevasen sin esfuerzo aparente hacia la luz”.
La visión de Isadora Duncan en sus propias palabras